miércoles, 1 de febrero de 2012

El último Adiós.

Epilogo.
Habían pasado unos meses desde la última vez que ellos se vieron. Hace 2 días ella recibió una carta de su amado diciéndole que se podían ver una vez más, le dio la dirección del lugar, el día y la hora. Llego el día, ella no sabía si llorar o estar contenta. ¿Como es que personas que se supone que hacen el bien, pueden separarnos? Pensaba ella, mientras caminaba hasta el bosque en dónde estaría con su amado por última vez. No resistió más y se puso a llorar, lagrima tras lagrima caían empapando los cachetes color nieve de la chica, paró de caminar y se quedó en medio de un prado, aquel prado que había sido el lugar secreto de él y ella, el lugar que iban cuando querían escapar de sus padres. Cuando estaba llorando sintió unos brazos que la rodeaban por la cintura desde atrás de ella. Él metió su cabeza entre los cabellos de su amada y ella se voltio para poder mirarlo a la cara. Él la abrazo y ella se aferró a él deseando que ese momento jamás se terminara, pero la realidad pronto llegaría.
-Me mentiste- le dijo ella a él, alejándose un poco para poder verlo a los ojos.
-Jamás te mentiría, sabes que sin ti…- el no pudo terminar la frase por que ella lo interrumpió.
-Claro que si, me mentiste. Prometiste que estaríamos siempre juntos y que jamás te irías- dijo ella aguantándose las ganas de llorar y reprimiendo las lagrimas que amenazaban con salir. Él bajó la mirada, tenía sus manos en la cintura de la chica. No quería dejarla ir. Él deseaba con todas sus fuerzas poder escaparse con ella. No le gustaba lo que ella decía, por que sabía que no era así.
-Lo prometí, y eso no dependía de nosotros. Jamás lo hizo, tu y yo sabíamos que en algún momento esto pasaría. Te amo, y eso jamás cambiara, intenté luchar para quedarme contigo y eso casi provoca que nos maten a ambos y eso significaba que jamás nos volveríamos a ver. Ni siquiera en la otra vida. Prometí que estaríamos siempre juntos y así será siempre- Ella lo silenció con su dedo, no quería oírlo decir esas palabras que tanto la habían atormentado desde el día en que los separaron.
-Por favor no digas eso, no quiero oírte decir eso- Dicho esto lo volvió a abrazar, como si con sólo hacer eso cambiaría todo. Se aferró de nuevo a él, deseando que esto solo fuera un sueño y que cuando despertara todo volvería a la normalidad, ellos dos estarían siempre juntos…. pero ella sabía que la realidad era otra, aunque no quería creerla.
-Tengo que decirlo- el dijo esto en un susurro -Siempre estaremos juntos, siempre estaré contigo… aquí- señaló el corazón de la chica y ella ya no pudo soportar más, las lagrimas que había reprimido comenzaron a salir como una cascada.
El le tomó el mentón a ella haciendo que sus rostros quedaran a solo unos pocos centímetros. -Te amo- fue lo último que dijo y sus labios se unieron en un apasionado beso, los dos sabían que este era el último. Ella no quería cerrar los ojos por que sabía lo que pasaría si lo hacía. Aferró sus dedos en el cabello del chico, los corazones de ambos jamás habían latido tan fuerte con hasta ahora. El la aferró más a el. Ninguno de los dos quería que el momento acabara, en especial ella. -Te amo, también- dicho esto sus labios se unieron de nuevo, la magia que los inundó la primera vez, volvió.
-Prométeme que pase lo que pase, no harás ninguna locura. Ni aunque esto signifique que podamos volver a vernos-
Ella no lo quería decir, pero tenía qué -Te lo prometo- Dicho esto la volvió a besar. Ella no quería cerrar los ojos, pero… no pudo más. Los cerró, el seguía abrazándola y besándola tan apasionadamente como la primera vez. Sabía que todo iba a desaparecer cuando abriera los ojos de nuevo, por un momento los labios del chico se separaron de los de ella, pero los volvió a unir, en su último beso. Sintió un vacío en sus labios, abrió los ojos; lo que tanto temía ahora había pasado, él ya no estaba. Miró al cielo y vio el sol resplandeciente y al lado de este una pequeña sombra. Del cielo comenzaron a caer unas pequeñas cositas blancas, ella tomó una entre sus manos. La observo detenidamente, guardaría este tesoro para siempre con ella. Expuso la pluma al sol y esta al contacto con la luz creó un arco-iris de más de 7 colores. Ella sonrió mirando la cielo.
'Te volveré a ver en el cielo' Escuchó una voz que hablaba en su cabeza, ella conocía a perfección esa vos. Sonrió y esto fue lo último que le oyó decir: 'No hagas nada indebido'

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